El Rockwell B-1 Lancer, apodado «Bone» (por la pronunciación de su nombre en inglés, B-One), es un bombardero estratégico supersónico de ala variable desarrollado por la empresa Rockwell International. Este avión fue diseñado inicialmente en la década de 1970 como un bombardero nuclear, pero su desarrollo se pausó y reorientó durante la administración Carter, retomándose en los años 80 bajo el programa de bombardeo convencional.
El B-1 combina alta velocidad supersónica con una capacidad de carga excepcional, siendo capaz de transportar hasta 34 toneladas de armamento. Gracias a su diseño de ala variable, puede adaptarse a diferentes condiciones de vuelo, desde largas distancias a baja altitud hasta velocidades supersónicas. Aunque el proyecto se inició como un reemplazo para el B-52 Stratofortress, ambos aviones han operado en paralelo debido a sus capacidades complementarias.
El predecesor funcional del B-1 fue el Convair B-58 Hustler, el primer bombardero estratégico supersónico, aunque el B-1 lo supera en alcance y versatilidad. El B-1 también sirvió como una transición tecnológica antes de la llegada del furtivo Northrop Grumman B-2 Spirit, un bombardero de siguiente generación con capacidades de sigilo avanzadas.













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