Israel siempre se ha afanado en la búsqueda de la protección de su personal militar, que frente al de sus vecinos y rivales es muy reducido; y ha querido optimizar los recursos de sus tropas al aprovechar los cascos de sus carros en desuso. La experiencia con los M113 no fue muy exitosa en cuanto a protección en las guerras de 1973 y 1982. A pesar de mejorar su blindaje seguía habiendo carencias.
Eventualmente, el Departamento de Pertrechos Israelí desarrolló algunos prototipos de vehículos de combate de infantería basados en el chasis del Merkava Mk. I (denominados Nemer), así como un puñado de vehículos de combate de infantería basados en el chasis del Merkava Mk IV (denominados Namera) El vehículo inicialmente iba a ser llamado Nemmer (del hebreo: leoparda), pero dicho prototipo inicial aunque bautizado como Nemera fue reemplazado por uno llamado más tarde como Namer. Este fue el nombre con el que se conoció el prototipo inicial y así como el proyecto en general, hasta su reemplazo.
Las plantas de producción, tanto en Israel como en los Estados Unidos contemplaban que las entregas se finalizara en el año 2015, y que un segundo lote se podía entregar hasta el año 2019, pero dichos planes fueron truncados por la adopción del Namera.
Las lecciones aprendidas en las batallas de la Guerra del Líbano de 2006 también confirmaron la validez de este programa. En consecuencia, se reportó en 2007 que los quince primeros Namer para pruebas serían suministrados en 2008 y que más de un centenar finalmente equiparían a dos brigadas de combate. Sin embargo, se abandonaron los planes de conversión en favor del empleo de chasis de los más sofisticados Merkava Mark IV, a los que se bautizaría Namera, siendo éste finalmente el vehículo aceptado en servicio actualmente.













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